mayo 15, 2008

Cayendo dentro de ti




“La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido”
Leonard Bernstein (Compositor estadounidense)

Deshaciendo mi figura, como nieve al sol, siento que voy cayendo en tu cuerpo, vertiendo las aguas más puras que apagan tu sed.

Las gotas de mi mar, salpican tu piel dormida , despertándote con su sabor a sal; empapando tu cabello, convirtiéndolo en coral.

Tus ojos remecen mis aguas y un arco iris de colores sepia, nace como un cuadro añejo esbozado en la bahía.

Siento como se mimetizan las brisas de costas y oleajes al vernos , acoplándome a tu medida , esa medida exacta de sentimientos como el azúcar y deseos como el café.

Lejanos tambores, atolondran a las aves, dirigiendo el ritmo de nuestra danza, acompañados por el compás de cada latido desbocado y salvaje que inquietan a nuestros pechos.

Mi inconsciente se pierde en el horizonte, vagando sobre la bruma que se evapora al calor de la hoguera redonda; desmembrando las siluetas de recuerdos olor a menta.

Oh!, como caigo dentro de tu espacio, dentro de ti, y no me puedo sujetar. Como me enamoro de esta loca realidad de la que eternamente, no quiero escapar.

Mis cadenas y mis anclas se han soltado y ya no siento dolor al ver como se derrumban mis paredes de miedo, porque el calor las derrite consumiéndolas sobre la leña encendida de tu corazón.

Cayendo, precipitándome como las hojas que he arrancado a mi diario, como los pétalos de las rosas que he deshojado, como esa hoja desnuda que ha abandonado el árbol, como la lluvia de estrellas que surcan el cielo , concediendo deseos.

Cógeme, no me dejes caer en la arena descalza.

Ámame, no pares de concederme las guindas de tus labios.

Confiésame, no omitas mis pecados, porque si he de ser enjuiciada por uno de ellos, que lo hagan por el más grande, ese que por el sólo hecho de amarte desquiciadamente, se desgarran las basílicas y retumban los sepulcros de esas almas que nunca pecaron por ser amadas.

Descansa mi ángel, que ya bien me has salvado; suéñame enamorándome mientras yo le pido a las dunas , que nos regalen sus sábanas de oro, al caer el estrellado manto.

Y los tambores con más euforia continúan cantando. Será que el ritual no ha terminado aun, hasta que enciendas tus faros?

He caído dentro de ti, y no tengo tiempo de arrepentirme, pues el paisaje que estoy mirando lo hago a través de la ventana de tu corazón que me hace ver, como el amor nos fusionó, uno dentro del otro con delicada maestría.

Placidamente, he caído dentro de ti...no quiero salir jamás.


Agualuna




mayo 06, 2008

Anhelos pintados de oro




“La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón”
Magdalena Martínez ( Flautista española).


La caída de las hojas pintadas de café, rojo y oro, tapizan con su elegancia el sendero que me llevará a la primavera de mi instinto , dibujando con sus formas, las caricias desbocadas por tus manos de amante.

Tal como gaviotas en busca del mar, recorro los horizontes de mi mente para mantener esos momentos a flor de piel y que no se pierdan, en los laberintos del pensamiento.

Y me detiene el dulzor del recuerdo de tus besos de verano, que la brisa de otoño ha traído envuelta en sus cabellos dorados, haciéndome mirar las nubes y escribirte en ellas con mis dedos, un “te quiero”.

Converso con las flores que aun exhiben su belleza, contándoles que tus labios son poseedores de la misma miel que de ellas emana.
Que tu perfume, me sabe a hierba recién cortada, desde los valles de mis sentimientos y que tu piel se mimetiza con los tonos de este entorno macilento.

Y en este tiempo en que los árboles se desnudan, y la naturaleza se adormece para despertar cuando los polluelos de gorriones inicien su canto al alba, siento que más te extraño, que más necesito tus ojos para iluminar cada tarde, en donde el ocaso se viste de prisa en mi ventana.

Los días son más cortos y las noches extienden sus brazos para raptarse al sol ,permitiendo que la luna tenga más tiempo para iluminarse con las estrellas y danzar sobre cada silueta.

No quiero escuchar los latidos del invierno, sin poder tenerte en esta morada de colores y sensaciones de melancolías.

Sólo te espero, sentada a la orilla del río, tirando mensajes que llevarán los peces a las olas de tu playa , en donde las caracolas se harán cómplices de mis palabras , junto al rocío de las madrugadas.

Jinete de mi vida, galopa sin retraso por mis viñas labradas por tus manos.
Impidamos que las primeras lluvias de Mayo las humedezcan, como se humedece mi cuerpo con la llovizna de la incertidumbre.

Y las hojas no paran de caer, dejando pintados los suelos con su paleta de tiempos vividos.

El viento mece las ramas, silbando melodías de lejanas tierras, en donde se ha nutrido de diversas historias por su incesante recorrido.

Retomo mi camino, por esa alfombra de hojas que han dejado su alma al tiempo, colgando en cada árbol que encuentro, un verso de cada estrofa que aquí escribo y cada nota de esta melodía en que me he inspirado.

Pues , ya la tarde y su brisa han salido a jugar con las hojas, antes que la noche se levante y las tape con su sombra , hasta esperar una alborada, donde vuelva a añorarte sin dejar que el frío, se apodere de mis brazos.

¿Cuántas hojas han caído?...¿Cuántos anhelos pintados de oro?

Agualuna