junio 15, 2008

Gélido corazón



"El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla".
Roberto Browning

(Poeta y dramatugo inglés)

De regreso bajo por la tierra envejecida de ilusiones tan etéreas como el viento que desordena mis cabellos, dejo las huellas del hielo. Duras, congeladas, hirientes, petrificantes, engañadoras, pero la suavidad de la hierba que piso ahora ,los ha secado y los ha sanado con sus dedos de seda.

Dirijo mis pasos hacia las laderas de insólitos caminos, en donde la bruma de la alborada los pinta con sus colores más tenues y con el sopor aun en mi cuerpo, exhalo los pensamientos que me llevaron lejos, para penetrar en la espesura de tu mundo de agua petrificada.

Estás congelado...

No quise tocarte, porque el sudor de mis manos lavarían las arterias de tu cuerpo como témpanos , no queriéndome quemar y dejar estigmas.

Sin prisa, mis recuerdos reaparecen en la niebla al ver tu imagen y descubren sus gasas con el sólo hecho de profanar tu interior que se ha sellado.

¿Quién eres ahora? ¿Estás disfrutando lo mucho que conseguiste?

Eso no es disfrutar, hombre de ideas fijas, porque tu tiempo avanza vertiginosamente contando tus horas, tanto o más rápido, como las olas que un día , mojaron tu piel y enamoraron tus ojos.

Si pudiera derretir tu corazón y beberme tu vertiente de sales puras, para mezclarla con la mía, tal vez nunca nos separaríamos.

Mas todo lo has decidido ya , y no hay razón para culparse, sólo limpiar las alas para partir a las comarcas de novatos porvenires y dejar que las aves negras comulguen para limpiar sus cuerpos.

El amor se vuelve pájaro; pájaro que busca su libertad cuando se le encierra en una jaula , porque es libre, porque se ahoga en el silencio y la humedad de palabras no dichas, y recorre otros parajes para solamente encontrar otro nido en donde proteja sus alas de ese frío que calcina.
Deja que las historias de tus amarguras se borren con el polvo de tus evocaciones, tal vez así tu corazón retome su tibieza para no romperse en mil cristales, porque a pesar que no lo ves, sigue en su fortaleza de hielo.

Si pudiera derretir la armadura de tu corazón y despejar la cerradura , para abrirlo con la llave que escondes en tu cofre de afectos, quizás...

Sin embargo, tus ojos sólo ven lo que quieren ver.
¿ Cómo quieres que sea tu vida?

Si, estás congelado.

Y ya a mí, me resta volar, abrir mis alas, dejar que los relojes marquen las horas con los vientos del norte, para que me trasladen al Edén de toda la concordia.

A los cerros vigilantes de tatuados pretroglifos, a los mares de exóticas vidas, a las costas de dunas moldeadas por las manos del viento, a los desiertos de existencias místicas y ancestrales,
al sol de inspiradoras culturas, a la luna de poetas enamorados, al cosmos de incomprensibles límites, a la presencia de Dios.

...si hubiera podido derretir tu corazón.

Agualuna