abril 07, 2009

Arrullo a la Tierra


“La música es la voluptuosidad de la imaginación”
Platón (filósofo griego)


Allá donde el cielo clama su oscuridad, para dormir con las estrellas,
anidan las almas que arrullan a la Tierra.

En donde la mentira no existe, en donde la blancura de la bondad vive eternamente.
En donde los cometas danzan en el jardín del silencio. En donde alargan sus brazos para mecerla.

Descienden despacio porque esta noche los espíritus desean abrazar la Tierra para retribuirle su amor absoluto.

Ese en que un amanecer de rocíos de algodón, les abrió las puertas de su verde morada y así vivieran en este paraíso de agua, sol y naturaleza.

Felices con sus alas de plata, contorneándose en una ronda de flores, para tomarse las manos y acercar sus oídos escuchando el latir agotado del planeta.

Y el océano se agita de emoción, dejando a sus peces saltar sobre las centellantes alas que los acogen.

Como los bosques entonan junto al viento del norte, los deliciosos acordes, que los cipreses y abetos trazaron con sus hojas de oro.

El encanto fluye por doquier ante tanta armonía de almas que sólo buscan arrullar a nuestra golpeada Tierra.

Atolondrados los gorriones, les cantan a las codornices sacudiendo sus galantes plumajes, para unirse al unicornio de nieve que los espera a galopar feliz por los montes.

Mientras nuestra Madre Tierra, derrama sus lágrimas de lluvia con los grandes cúmulos que ha traído, ante el júbilo de sentirse amada.

Cada flor sonríe encendiendo más sus colores, creando arco iris de pétalos que los abejorros velozmente curiosean, por alguna gota de miel.

Todo es una delicia, la naturaleza se ha conjugado con esos seres radiantes, para renovar con su energía y pureza, a esta pisoteada y anciana Tierra.

Y cuando todo ya ha sido dispuesto, a lo lejos cientos de voces se elevan al firmamento, para pedir piedad por esta nuestra Tierra, rogándole a las almas, para que nunca se la lleven, para que nunca se sequen sus semillas, para que nunca se muera.

De regreso a las alturas, las almas continúan cantándole canciones de Luna.

Agualuna